Las crisis financieras de 2003 y 2008 fueron sólo accidentes un tanto llamativos y fastidiosos peajes para el capitalismo sin reglas en el que dominan las grandes empresas y los grupos de presión. Cada día pagamos más, sin notarlo, por las supuestas mejoras del bienestar que recibimos como contrapartida y somos, por tanto, cada vez más pobres.
Max Otte. El crash de la información, 2010.